miércoles, 10 de febrero de 2016

FASHION WEEKS EN LA VIDA REAL

Si usted comenzó a leer esto, es porque de una u otra manera conoce lo que es tener el feed de su red social favorita llena de imágenes de semanas de la moda lejanas, hablando de colecciones, diseñadores, temporadas, asistentes, directores creativos, must haves, y quién sabe qué más cosas que se inventan para los diferentes actos del show mediático que implica lanzar una colección exclusiva y aspiracional. 

Y es que este calendario nada tiene de sencillo, sin terminar de iniciar el año, prendas masculinas recorren las cuatro ciudades más importantes en temas de moda, seguidas del calendario parisino de la Alta Costura. New York, Milán, Londres y París se alistan para recibir editores, compradores especiales, celebridades, bloggers, fotógrafos, y gente que posa con vainas estrafalarias encima solamente para figurar en alguna galería que todos miraremos de reojo porque ya no emociona como antes. Y sí, suena duro, pero tal vez una Fashion Week, en especial de ropa masculina, tenga una trascendencia mayor que ver looks que nadie se pondría en el día a día. 

Cuando los looks funcionan como inspiración para reinterpretación. Salvatore Ferragamo
Esta entrada nace de este post (clic acá) del portal 9GAG (nada de moda, sólo buenos chistes) que habla de los looks disparatados que los diseñadores proponen, la definición de qué deberíamos ponernos de acuerdo a ellos. Viendo las imágenes comprendo también lo disparatado que puede llegar a ser el diseñar para un público como el masculino. Y mucho más allá de los términos del riesgo, la comodidad es el primer factor afectado. Bien, ellas tienen tacones, entendible. pero adornos faciales, prendas de complicada construcción y las demás locuras que en una pasarela llegan a suceder no son cómodas. Lo que no se puede poner, no se vende. 

Y aunque este post ha sonado bastante pesimista, la idea es hablar de qué imponen realmente las semanas de la moda masculina. Podemos hablar una y otra vez de Gucci, y yo seguiré sin comprender la visión de su director creativo sobre el exceso armónico. Exceso es simplemente exceso. Pero también podemos hablar de cómo Dior lleva a las pasarelas la inspiración skate, desde el recato y la elegancia, y funcionar perfectamente. 
Oversized en el skate según Dior

El mercado masculino, ni aquí ni en la China, se rige del mismo modo que el femenino. Es decir, no podemos esperar que la utilidad de una fashion week sea la misma. Si hemos mencionado muchas veces la forma en que sólo el ajuste es el determinante de un look de calidad en el armario masculino, las tendencias y todo lo que tenga que ver, pasa a un segundo plano. 

Las colecciones masculinas de las marcas que sí venden son simples, con ideas claras,  de fácil interpretación y de fácil acceso al mercado. Las ideas transgresoras se convierten en tendencias con una duración mucho mayor que el mercado femenino. Y las consumimos poco a poco mediante marcas fast fashion que se encargarán de traducirnos ese lenguaje. 

Sí, el mercado fast fashion de tendencia repunta en su público objetivo, lo que se interpreta como más jóvenes usando prendas con una carga de interpretación general al diseño en alusiones más discretas que no son tan fáciles de reconocer. Es por eso que hoy podemos acceder a backpacks de cuero, maxi maletines, sneakers multicolor, estampados naturales, statement t shirts, oversized en todo el sentido de la palabra y muchas otras que se me vienen a la mente. Es decir, la implicación de la globalización afecta la forma en que el joven promedio, estrato medio alto concibe el vestuario como comunicación, influenciado por pares y oferta de prendas en un mercado que acaba de nacer en Colombia: prendas que marcan una imaginaria diferencia a precios asequibles.

Muchas, MUCHAS, pieles veremos para el final de año. Gucci.

También podemos hablar de la aceptación del mercado de diseño nacional, donde las porpuestas exageradas pueden compararse al uso de siluetas y colores del mercado extranjero, haciendo visible que en la exclusividad está la verdadera diferenciación, sabiendo que entre 7.000 millones de habitantes del planeta, y la posibilidad de conectarse con ellos, algo tiene que hacernos marcar la diferencia. 

Si quisiéramos, también se podría hablar de la forma en que lo que las marcas posicionadas suben a pasarela se vende, porque se convierten en objetos de deseo para los seguidores fieles, y en una aspiración latente de personas que consumen este tipo de referentes visuales. El mercado de lujo masculino repunta en prendas atemporales, porque el hombre promedio busca calidad sobre diseño, en cualquier parte del mundo, haciendo de propuestas como la Alta Sartoria de Dolce&Gabbana un concepto que repunta por la exclusividad de las piezas diseñadas a medida (como también ya lo habíamos hablado en el blog). 

De este modo, les invito a examinar las propuestas y seguirle la pista a qué logran ver después en los mercados masivos, porque en el mundo de la inmediatez, la fuerza visual inmediata domina el ideal del mercado. 

¡Nos leemos luego, queridos!

Fotos de Vogue.

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